LOS BRAZOIDES Y EL GRAN REGALO

Esta es de esas historias reales, de esas historias que parecieran vivir en la fantasía de la mente de las personas, pero es tan real como el viento sopla o el agua del mar moja las orillas de heladas arenas, esta historia habla de una raza, que como todas las razas habitan en una tierra en la que han construido ciudades, con lugares para vivir, trabajar y sobrevivir, de familias, de amigos, de bebés y niños, con esperanzas, miedos y sueños, una raza que vivía feliz, los llamados “Brazoides”.

¿Cómo son los brazoides?, realmente sería difícil dibujárselos, pues soy un muy mal dibujante, creo que describirlos sería más fácil y que ustedes dibujen su propio brazoide, altos, delgados, con grandes bocas, tienen un ojo con el que pueden ver  en todas direcciones, son sonrientes, agradables, de pelo largo, tienen dos piernas largas, pero sin lugar a dudas lo más llamativo era su brazo izquierdo, su único brazo izquierdo, que era lo que les daba su nombre, tenían un brazo, sólo uno, pero  era un brazo grueso, fuerte, no sé si puedes imaginarlos, pero he hecho mi mejor esfuerzo por describírtelos.

Los Brazoides, vivían en paz, trabajaban y compartían con sus familias y amigos, los brazoides fueron creados por una raza superior que cada cierto tiempo les visitaba, los Spektors eran sus creadores y amigos, ellos les traían palabras de paz y amor, les daban enseñanzas, ellos tenían siempre algo que decirles sobre el futuro, sobre la esperanza, sobre el amor, en su última visita les dejaron un mensaje que decía que en su próxima venida vendrían con un hermoso regalo para todos, prometieron que no pasarían más de treinta y nueve  años sin que esto ocurriera, así que la esperanza de tan bella sorpresa les motivaba a vivir en paz y armonía como brazoides de buen vivir.

Comprenderán que el tener un brazo izquierdo hacía que muchas cosas fueran distintas, de partida las poleras y camisas, habían guantes izquierdos solamente y así el diario vivir era dirigido por ese fuerte y único brazo izquierdo, tan largo que podían abrazarse de manera apretada y con mucho afecto, así era que se abrazaban Alix y Roeva, eran una pareja recién casada, de esas parejas que se aman eternamente, de esas parejas que se miran y sonríen porque solo puede haber amor en el aire cuando sus pupilas se encuentran, Alix un brazoide obrero de construcción día a día levantaba casas para la próspera nación brazoide, Roeva trabaja en casa haciendo vestidos y hermosas prendas para las damas, tenía un gusto refinado y era  sin lugar a dudas una hermosa mujer.

La vida de Alix y Roeva era como la vida de toda pareja que comienza, con trabajo y esfuerzo forjaban su propia familia, llegó el tiempo feliz en que ambos esperaban su primer hijo, le esperaban con tantos deseos, prepararon un cuarto hermoso para el pequeño, hermosos trajes de bebé (con un brazo), todo el entorno de esta joven pareja esperaba con muchas ansias la llegada de la bendición que sería esta nueva vida.

El día llegó, la emoción era absoluta, pero prontamente toda la alegría guardada en los corazones se apagó y sólo se convirtió en dolor, en lágrimas, en llantos y en dudas, el bebé había nacido distinto, el pequeño brazoide, no era como todos. Alix lloró desconsoladamente, miró a su pequeño hijo y le dijo, “así como eres yo te amo, mi pequeño Krakol”, su madre le miraba con su ojo de madre, también amaba a Krakol, estaba desconsolada pues el futuro se veía difuso, pero ellos tres ahora eran una familia y lo enfrentarían juntos.

Krakol tenía un problema, una denominada malformación, había nacido con una extensión en su lado derecho, desde su hombro derecho se proyectaba una imagen especular de su brazo izquierdo, más delgado, pero terminaba en una mano, Krakol tenía una extremidad de más, tenía un brazo derecho.

La ciencia estaba abrumada, no entendían la causa, nunca, jamás había pasado, llegaron los médicos más experimentados, hicieron pruebas, análisis, algunos culparon a la madre de haber comido algo extraño, otros a algunas medicinas, en fin la verdad es que estaban desorientados, que podría llegar a hacer un niño con dos brazos, imagínenlo, corriendo entre los otros niños, que raro sería verle en la calle. Poco a poco la familia de Krakol se acostumbró  a ocultarlo, a llevarlo entre ropas y a amarrar su brazo derecho para que no se notara, mientras seguían y seguían análisis, muchos especialistas analizaban y analizaban y cada vez las respuestas eran más y más burdas.

Pero algo que nadie había notado, era que el niño mientras crecía, se hacía más hábil con sus dos brazos, y aunque vivía en un mundo  de un solo brazo, el tener dos brazos le daba ventajas en muchas de las actividades normales, desde abrirle los frascos con mermelada a su madre como poder taparse los dos oídos al mismo tiempo cuando habían ruidos molestos, que por cierto irritaban mucho a Krakol.

Creo que esta misma capacidad especial de Krakol, llamó la atención de ciertas personas, algunas alentaron a sus padres Alix y Roeva a potenciar eso en  el niño, pero otros la verdad es que temieron, temieron mucho de esta diferencia, y lamentablemente estas personas  eran influyentes, eran mayoría y tomaron a  Krakol y lo internaron para ver si podían dar una solución definitiva al tema. Él no podía seguir siendo distinto, había que solucionarle la vida, había que normalizarlo, que pudiera crecer siendo como el resto de los niños y jóvenes brazoides, y así con la oposición de sus padres el niño fue llevado al centro más adelantado en cirugías para poder “sanar” a Krakol. Bueno ustedes creo entienden cuál fue la solución que presentaron estos eruditos de la ciencia, había que amputar esa diferencia, sacarla, eliminarla para así dar felicidad de nuevo a Krakol (aunque nadie en realidad le veía triste, él siempre sonreía).

Después de 4 horas de operación, salió el doctor en jefe del equipo de cirugía, su cara no era alentadora , algo había pasado, habían micrófonos, expectación, levanto su mirada y dijo: “Hoy se procedió a la operación de normalización del ciudadano Krakol  Alix Roeva, en la cual se eliminó la malformación presente en él, la operación tuvo una complicación, pues al terminar de separar la extremidad, nos dimos cuenta que su anatomía era algo distinta, parte de sus nervios estaban en conexión con su corazón, de hecho su extremidad estaba ligada a su corazón, por lo cual al sacar ese brazo derecho anormal simplemente rompimos el corazón de Krakol en dos, lo cual no es compatible con la vida pereciendo en la sala de operaciones, lamentamos informar que hicimos lo que estaba en nuestra mano izquierda por darle una mejor vida a este pequeño, pero no fue posible”, el silencio se apoderó del lugar, en realidad había alivio en algunos, la mayoría consideraba que estaba mejor así, imaginen un ser con dos brazos, pero Alix y Roeva estaban destrozados, lloraban y lloraban, llegó el fin del día y la noche no les dio consuelo, Krakol ya no estaba.

El nuevo día llegó, la joven pareja evitó las noticias, evitó contactarse con el mundo exterior, pero algo pasaba afuera, los brazoides estaban excitados, había llegado el día del regreso de los Spektors, habían vuelto, la verdad es que la pena agobiaba a ambos y no prestaron atención, los visitantes venían con sus luces blancas a presentarse a la población, era el tiempo de cumplir la promesa, bajaron una gran caja, como una caja fuerte sellada y les dijeron:

“Esperaron nuestro regalo por décadas y se lo dimos, he aquí que uno de ustedes es el elegido para abrir esta caja, que se acerque para hacerlo”

Al principio los curiosos se acercaron a mirar, por si por casualidad eran ellos, pero poco a poco todos iban mirando y sus rostros se desfiguraban al mirar la cerradura, realmente quedaban en silencio, los Spektors miraban el transitar de brazoides ante la caja y como algunos simplemente lloraban al salir de ahí. Alix y Roeva comenzaron  a acercarse también, la gente solo los miraba, entendieron el silencio cuando estuvieron frente  a la cerradura que abría la puerta.

Era una puerta con dos espacios, que debían empujarse al mismo tiempo, tenía la forma de dos manos, pequeñas, pero dos manos que eran la imagen especular de la otra, es decir una mano izquierda y otra derecha, la joven pareja lloró.

El líder de los Spektors dijo:

“He aquí que hoy en  ustedes hay culpa, salvo esta pareja, ninguno de ustedes recibió nuestro regalo con amor, todos ustedes temieron, lo vieron diferente, lo vieron distinto y decidieron simplemente hacerlo como ustedes, porque él no podía ser como había nacido, distinto, diferente. El fue nuestro regalo a sus vidas, pues quisimos enseñarles el valor que nos llevó a crearles a ustedes, el valor de ser distintos, el valor de aceptarnos, de amarnos como somos sin tener que cambiar al otro a mi forma o a la forma de la mayoría, quisimos entendieran que ser distinto nos potencia como seres que compartimos este espacio, este universo. Pero el temor fue más fuerte, el prejuicio y el deseo de creer que podían pensar y decidir y no aceptando nuestro regalo lo tomaron y lo hicieron como ustedes, pero en ese proceso simplemente él dejó de ser él y partió”.

El  pueblo entero lloró y la culpa los hizo no poder levantar la mirada, los padres de Krakol no podían creer que ese pequeño era el regalo de los Spektors y lloraban aún más, pero de pronto su llanto fue silenciado, sintieron al mismo tiempo que tiraban sus ropas, al mirar, no podían creerlo, frente a sus ojos una gran sonrisa, una mirada de paz y dos largos brazos, el pequeño Krakol estaba ahí frente a sus ojos, se abrazaron, la gente ahora lloraba de felicidad, el pequeño dijo a sus padres: “me queda algo por hacer” y con sus dos manitas desactivó la cerradura de la caja de los Spektors, entró y sólo había un papel que decía:

“Ser diferente es ser iguales, pues todos somos diferentes, aceptar es respetar al otro como es, sin querer cambiarlo, aceptar es la forma más intensa y sincera de amar”

brazoides

Leonardo Farfán
Agosto 2013

Publicado el 22/08/2013 en Poemas de un Caracol. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Mein Gutes

    Gracias por tu relato, es muy bello! Siempre es un placer leerte.
    Un abrazo!

  2. Mara Dominguez

    Graciassss, Leonardo !!!

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