A mi padre (La muerte en la cosmovisión Asperger) @leocaracol

Este es un extracto de un nuevo escrito que estoy preparando, se llama “El corazón de un Asperger”, y hoy por ser un día en que la palabra muerte y despedida se unen, he querido compartirlo con mucho respeto y cariño.

LAS RAZONES DE ESTE ESCRITO

                 Son las 23:00 y estoy aquí frente a una pantalla y un teclado intentando explicar de la mejor forma el título de este capítulo, quiero ordenar las palabras, tal vez el sólo decirles que a unos 6 metros de donde escribo, está el cuarto de mis padres y en él mi padre está acostado, padeciendo el dolor y malestar de un cáncer gástrico, una enfermedad que a su avanzada edad no ha dado posibilidad de lucha, una enfermedad que simplemente nos ha brindado un tiempo mas para poder tenerle en nuestros días y en nuestras noches, la motivación de este texto, de hablar de lo que estoy sintiendo , es este inevitable sentimiento de enfrentarme por primera vez (a pesar de mi adultez), a la partida de un miembro de mi familia.

                Siempre se conversa en los medios del Asperger y del Autismo, ¿cómo le hablamos de la muerte sin causar aflicción? ¿qué sentirá él o ella cuando partió su ser amado?, bueno en este texto no sé si lograré darles todas esas respuestas, pero de seguro si les daré una luz pues evidentemente ahora lo vivo.

                Bueno este texto nace de mi deseo y del consejo de mi mujer de que escriba lo que estoy sintiendo, de lo que estoy viviendo, estoy cierto que he comenzado a escribir esto con la convicción que cuando lo termine mi padre ya no estará en su alcoba, ya habrá partido y quiero en alguna medida compartirlo con ustedes, puede  que algunos crean que tal vez estoy usando su enfermedad y muerte, prefiero pensar que quiero hacer perpetua su partida en estas palabras, como un homenaje a un padre, a un gran padre…espero entiendan que quise escribir algo mas esta noche, pero la angustia no me lo permite…

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LA REALIDAD DEL DOLOR

                Han pasado mas de un mes desde que escribí el comienzo de este texto, lamentablemente me fue imposible volver a sentarme ante el computador a retomar estas palabras,  pues pasados dos días mi padre falleció, el cáncer tomó rápidamente su vida, en gran medida no sufrió mucho dolor pues avanzó tan rápido que no alcanzó ni siquiera  a recibir terapia para el dolor.

                He intentado definir lo que siento,  sinceramente podría relatarles los momentos de su muerte, que como recuerdo vivo aparece todos los días, y me trae la realidad de su partida. Pude ver como se apagaba su respiración, imaginé él nos miraba en la habitación mientras subía a su encuentro con Dios.

                Nunca había partido alguien en esta casa, es la primera vez que vamos a una funeraria, o vamos en el primer automóvil de una caravana fúnebre, recibimos saludos y abrazos, es la primera vez que preparamos un cadáver y lo vemos en un ataúd. Primeramente es necesario hacer notar que experimentar todo este proceso ya en la adultez debe ser mucho más fácil de afrontar que siendo un niño o un adolescente (eso creo yo al menos).

¿LLORAR O NO LLORAR HE AHÍ EL INDICADOR DE LA PENA?

                Pienso en mi padre a diario, a cada instante mi corazón se aprieta y duele un poco, pienso que aún está, que no se ha ido, imaginen hace dos páginas atrás escribía y el estaba aquí, pero ya no está, y se que lo que siento es pena, mucha pena.

                Escribo ahora casi 4 meses después de su partida y aún no lloro, y creo que ya no lo llore, aunque mi mente le recuerda a diario, mi ser piensa en su presencia, lo he soñado un par de veces presente, una vez hasta sabía que había muerto y había venido desde el otro lado a saludarnos a decirnos que estaba bien.

                Confieso haber dejado este escrito sin completar y  más aún ocultarlo, sólo lo compartí con mi amada compañera, que se complica mucho ante este tema, porque no sabe bien que decirme y yo la entiendo, si hoy he decidido compartirlo, es porque en alguna medida siento que mi padre me ha liberado a compartirlo, desde su muerte he usado una cinta negra en la muñeca derecha, acabo de recordar que hace dos noches aproximadamente el mismo me sacaba esa cinta y yo sollozando le decía que no, preguntarle por qué me la había sacado, hoy que lo recuerdo siento que a la larga él respondió en forma perfecta al momento en que decidí usarla, me la sacaría cuando el así me lo hiciera sentir.

                Lo lloro y sufro a mi manera, este día en que la gente recuerda a sus seres queridos que no están, yo no puedo recordar a mi padre, porque día a día siempre está y estará presente.

A mi padre, Manuel Farfán

Leonardo Farfán

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Publicado el 01/11/2013 en Poemas de un Caracol. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Gracias por compartirlo., me ha dado alegría saber que no soy la única que lo siente presente.
    Hace 7 meses mi papá regresó a la Casa del Padre, y fue una dura experiencia,(porque se encontraba en otra ciudad)al igual como tú,también lo siento presente y aún me es difícil asumir que ya no lo volveré a ver.

    Inclusive cuando he tenido oportunidad de agregarlo para las intensiones de la Misa, (inconcientemente no lo hago), pongo a otros familiares pero a él no.
    Solo hoy tomé conciencia de ello y por primera vez pedí, que por favor lo incluyeran para la misa que oficiarán mañana.

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