El Síndrome de la Plenitud Incompleta (@leocaracol)

He estado meditando en muchas cosas en estos últimos días, creo que es natural que muchas veces nos detengamos a analizar nuestras vidas, como ese momento en que te sientas en una parada de bus simplemente a mirar, a mirar como pasan los autos, los buses, como algunos corren, como algunos miras, alguien toma un café apurado otros conversan y da la impresión que tienen mucho que hacer, miras y empiezas a pensar en las vidas de los demás y piensas, ¿serán felices? ¿estarán pasando por algún problema? ¿se fijarán en mí?, y así pasan y pasan imágenes de vidas que traspasan mis miradas y entonces, ves sensaciones y escuchas voces…vidas a tu alrededor.

Detenido en ese lugar piensas en la “felicidad”, en esa palabra que continuamente buscamos hacer carne en nuestras vidas, pero ¿qué es la felicidad?, es una utopía que siempre será lejana y caminaremos tras de ella hasta el día en que simplemente (ojalá) tendidos sintamos que hemos hecho lo mejor con nuestras vidas, que fuimos lo mas feliz que se pudo ser, ¿será que los años no enseñan a tener una perspectiva diferente de la vida?.

Aquí es cuando noto que hemos creado tantas fantasías, tantas historias, nos hemos creído tantos cuentos, hemos sido las pobres víctimas de intereses ajenos, hemos aceptado como verdades las mentiras mas extrañas, nos han enseñado  cosas que no tienen valor como significativas y trascendentes…

¿Es esto un desahogo primario de dolor y frustración personal? No, estas palabras son el desarrollo del frío análisis de mirar con los ojos y ver, de oír con los oídos y escuchar….de sentir con el corazón y entonces pensar y entonces escribir.

Somos una sociedad etiquetada, que vive bajo el SÍNDROME DE LA PLENITUD INCOMPLETA (SPI), un Síndrome devastador de vidas, enajenador de sueños, distractor de sendas correctas, asesino de esperanzas y sin lugar a dudas invisible en nuestras vidas se enrolla cual serpiente en medio de nuestras mentes y nos aconseja vivir una vida simplemente incompleta.

Para los que crean que estoy inventando una alegoría a un problema, considero que no es así, creo fervientemente que somos víctimas silenciosas de este Síndrome y aunque lo invente yo, no deja de ser cierto, se que es válido cuando un caballero que ha escrito en muchas revistas científicas o cuando hay grandes estudios del comportamiento humano, pero no somos nosotros mismo testigos de lo que sucede en nuestras vidas, no podemos a caso sentarnos en un lugar y evaluar en forma adecuada lo que nos pasa, lo que le pasa a nuestro entorno, acaso no vemos las noticias a diario en que las mentiras no se dicen, pero todos las saben, pero las ignoramos por temor a saber que diablos ocurriría si dijéramos la verdad. Creo que tengo mi derecho a diagnosticar a esta sociedad enferma de la que yo mismo soy parte, si me he sometido al estudio de personas que sobre mi han dictado diagnósticos y síndromes, entonces hoy es mi turno de sentarme y aquí en esta parada de buses estoy mirando, escuchando y sintiendo, ahora bien si validas o no mis palabras ya es problema del que lee y es ajeno a mis preocupaciones.

Pero volviendo a la descripción de mi descubrimiento (que seguro pensarás, pero yo también lo descubrí hace tiempo, lamento informarte que quien lo publica lo hace suyo) el Síndrome de la Vida Incompleta, es que de alguna forma hemos moldeado nuestra sociedad con dos leyes básicas “SER” y “TENER”, increíblemente nos engañamos ante las voces que nos piden en forma continua ser algo que jamás lograremos ser, escalamos posiciones ya sea a través del estudio, del conocimiento, de la aplicación de nuestras capacidades por ser, pero nunca lo somos, porque siempre queremos ser mas, porque cuando no lo conseguimos el simular o aparentar ser es suficiente ante los ojos de los demás y cuando por casualidad pudiéramos llegar a ser lo que esperamos en realidad nos enfrentamos a alguien que no somos y el ser queda vacío, siempre incompleto. Jamás somos lo que queremos ser.

Ya si entendiste lo del “SER” explicar el “TENER” será mas fácil, porque la manera en que esta sociedad que hemos creado evalúa el ser mediante la ponderación de lo que tienes, mientras mas tienes por lo general mas eres, entonces te conviertes en algo por tener, ¿tener qué?, tener cosas, inmuebles, ropas, animales, medios de transporte e inclusive en algunos casos personas, se convierte esto en un tobogán sin fin de tener cosas que incluso no se necesitan, pero deben tenerse, pues es lo que debe tenerse, lo que todos tienen, esto trasciende a una visión de mercado (capitalismo) o a una acción del mercado a propender al consumismo, hablo de que inconscientemente sin acción tercera queremos tener, simplemente tener por tener, pero lamentablemente ese deseo no se sosiega con alcanzar algo, porque siempre habrá algo nuevo, algo mejor, algo que no tienes y que debes tener, es decir tenemos pero siempre incompleto. Jamás tenemos lo que queremos tener.

Entonces jamás somos lo que queremos ser, jamás tenemos lo que queremos tener, somos vidas que jamás vivirán en la plenitud, porque siempre habrá falta de algo, me gusta la palabra “lack” en inglés que creo representa ese sentido de falta, de ausencia, de algo incompleto, carencia, y aquí nace este Síndrome de la Plenitud Incompleta, porque esta ausencia causa infelicidad, depresión, angustia, la mente divaga ante todas las formas de conseguir ser y tener mas, mas y mas, porque realmente no nos alcanza, no lo tenemos, no somos…caemos en estados de ira, de inquietud, de dolor y enfermedad a causa de este síndrome y cuando consigues algo, la sensación de paz dura un instante porque ya el ser o tener mas implica ser o tener menos, porque a la larga se va formando un vacío, un profundo vacío, el vacío de la ausencia, el vacío de aquello que falta, lo que siempre nos falta…para ser plenos.

Por mucho tiempo hemos tratado de encontrar solución a este tipo de sensación, hemos inventado recetas que apuntan al “conformismo” a simplemente asumir la realidad y ser feliz con lo que se tiene, pero siempre asumiendo que la plenitud es incompleta, otros apuntan al positivismo, a mirar siempre el “vaso medio lleno” a sentir que la vida es un camino y que poco a poco vamos avanzando a la plenitud, como ese paso del monje por estados espirituales superiores en que vamos aprendiendo a ser plenos, hasta llegar a la perfección y a la plenitud, sin lugar a dudas esta última opción es mas atractiva para muchos, pero igual tiene un sesgo de conformismo disfrazado con “se feliz con lo que te toca vivir”.

¿Pero es que acaso jamás seremos plenos?, ¿estamos llamados como raza a buscar siempre esa necesidad constante de ser, de tener?. Sinceramente creo que no y este es el engaño en que hemos caído por toda nuestra existencia, el engaño constante de que para ser feliz no se requiere ser ni menos tener, que para ser feliz basta con tener vida, porque el propósito de la vida es ser feliz, es que naces en plenitud, pleno tu y pleno yo, no hay que buscar mas que simplemente tu ser, no necesitas ser, porque ya eres, no necesitas tener porque ya lo tienes, lamentablemente hemos desarrollado una sociedad que ha expropiado a personas y nacen sin posibilidad de mostrar lo que son y lo que nacen teniendo les es quitado y creamos mayor inequidad e injusticia, cuando nos detendremos…el vacío que no se llena es que simplemente si no reconoces que ya eres, vives siendo otro, si vives intentando tener cosas, pero no te das cuenta de lo que ya tienes, entonces no tienes nada.

 descarga (3)

Yo soy, nací con un propósito, con el firme propósito de ser feliz, la felicidad es inherente a mi persona, no me la pueden vender, no puedo creer que siendo otro seré mas feliz, ya nací y en mi forma de ser, soy diferente a todos los demás, si aprendo con el propósito de ser un elemento de felicidad para los demás le doy sentido a crecer como personas, no soy mas sigo siendo el mismo, pero con mas herramientas, si tengo cosas y las dispongo para el crecer y bienestar mio y de quienes me rodean, no tengo por tener, tengo con propósito y ese bien es de ayuda y crecimiento para otros, las cosas toman sentido cuando comprendemos que cada día es pleno, que nacemos teniendo sol, teniendo lluvia, teniendo aire, teniendo un mundo con el cual relacionarnos y crecer y crear. La felicidad plena está en cada detalle de vida, en palabras, en miradas, en abrazos, en silencios, en penas, en despedidas, porque cada momento es púnico e irrepetible, jamás habrán dos granos de arena iguales como jamás habrá un instante igual a otro, tu vida es plena hoy y ahora si te detienes a mirar es una parada de autobús como pasa y pasa la gente desesperada intentando ser y tener. Cuando te des cuenta y cambies a esta perspectiva estarás curado del SPI y sentirás al fin la PLENA FELICIDAD.

Leonardo Caracol Farfán

Publicado el 28/04/2014 en Poemas de un Caracol. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Carolina Carvacho

    Me encantò Leo!…cuando estamos centrados en el ser y en el tener, no reparamos en cómo hacemos lo que hacemos y si queremos ese hacer…creo que es como dices, el placer , la felicidad está en nuestra condición biològica, en nuestro ser seres vivos, mamíferos amorosos cuyo presente se conserva en el bien-estar en la convivencia, en la cercanía corporal y psiquica, en la expansión de nuestra sensoralidad de nuestro modo de vivir humano, y ese es el placer de HACER cosas juntos, no del ser ni del tener.
    Gracias por tus reflexiones siempre tan lindas, por lo menos a mis ojos.

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