El lenguaje de la Inclusión #YOincluYO @LeoCaracol

Hay muchas gente en estos días hablando de inclusión, a veces se corre el riesgo de que el tema se convierta en moda, y es cierto, pero en lo personal  prefiero a que esa palabra esté presente antes que ausente, pero ¿qué es realmente incluir?

Podríamos tomar el diccionario de la RAE y establecer literalmente  lo que es incluir, pero la “acción de incluir” trasciende a lo común de una simple definición, porque el incluir requiere que cambie la persona, porque el incluir es un verbo que debe conjugarse no solo en la mente, sino que también debe conjugarse con el corazón.  Pues incluir es una acción cien por ciento motivada por el sentimiento primario de los seres vivos, que es el amor. Sé que en esta parte algunos podrán decir que esto será una declaración romántica de incluir, pero no busco emocionalidad barata en este texto, no busco que la gente sienta cosas y quien escribe quede como una persona manipuladora de emociones , pero es necesario, es indispensable comprender, que todos comprendamos que “la acción de incluir” solo tiene su base en el amor, en el amor al de al lado, al otro, a ese que también es padre, también es hijo, también es hermana, amigo, tía, niño, adulto, etc.

El “hablar inclusivamente” demanda de nosotros renunciar a muchas cosas que por lo general utilizamos para defendernos grupalmente, nacionalismos, razas, religiones, inteligencia, condición física, etc., pues incluir es poder mirar a las personas sin filtros ni capas del cómo es físicamente, del cómo habla, de dónde viene, de qué sabe, de cómo piensa, de en qué cree, etc.,  para “hablar inclusivamente”  definitivamente debemos intentar ver al otro en su esencia, verlo como un ser humano. Creo que lo que digo es muy simple y suena hasta obvio, pero vivimos rodeados de tanta gente, interactuamos con tantas personas, que de un momento a otro hemos olvidado que esa persona es un ser humano, más allá de su aspecto, capacidades, habilidades, riqueza o creencias, es un ser humano.

Hace unos días en una actividad comencé a hablar de Inclusión, al terminar la persona que organizaba, que tenía un cargo público señala que yo he hablado en un “nuevo lenguaje”, y de pronto me puse a analizar y pensar, de que tal vez había hablado y no todos me entendieron, hasta hoy me he dado cuenta  de que simplemente hablé de una manera diferente, hablé de inclusión.

Decidí escribir estas palabras por esa razón, porque para que hablemos de inclusión, debemos “hablar en lenguaje de la inclusión”, es decir “hablar inclusivamente” y  hablar inclusivamente implica ser consecuente aceptando todo tipo de diferencia, hace pocos días se ha realizado un evento deportivo mundial, en que más allá del triunfo y la derrota se ha caído en palabras de exclusión y juicio, denostando por color de piel, nacionalidad, aspecto, etc., para algunos tal vez estoy hilando muy fino y no comprendo “la pasión” del deporte, pero desde mi punto de vista toda “pasión” que ofende, segrega y  ataca a otro es peligrosa, porque el paso de la palabra a la fuerza es una línea muy frágil y delgada. En estas cosas se prueba el “hablar inclusivamente” cuando no hablamos de “los negros” o de “los gauchos” de manera escandalosamente despectiva, que me fue imposible poder ser parte de tanta burla, de tanto prejuicio presente, pero esos mismos son los que después hablan de igualdad, de inclusión y se apuntan a causas de ese carácter, pero su interior no tiene el “lenguaje de la inclusión”, no soy quien para juzgarles, pero si puedo analizar lo evidente, quien habla de incluir solo a quienes el cree o considera, entonces no incluye, quien habla con prejuicio de un tipo de ser humano no incluye.

Hablar inclusivamente se hace necesario, incluir no es una postura, no es una opción, es una forma de ser, de cómo actuar al enfrentar al otro, incluir es simplemente presumir diferencia, es decir, de antemano saber que la otra persona es diferente y que no tiene por qué ser como yo, y que el no ser como yo no es excusa para alejarle, callarle, aislarle o dañarle.

Incluir es notar, es dejar de ignorar al diferente y darle un lugar, pero ese lugar debe ser igual al que le das a los demás, aceptando su diferencia, aceptando sus condiciones y creyendo en sus capacidades, en que esa persona tiene algo que aportar a la sociedad, a tu vida.

Incluir es una decisión personal, incluir es una forma de educar a los hijos, porque incluir es un valor, no una acción, porque incluir implica una forma de enfrentar la vida, una forma de actuar ante el prójimo, sea como sea ese prójimo, incluir es comenzar a romper esa barrera de individualismo y conductas de aislarse que los hombres y mujeres voluntariamente han decidido vivir, en que nos ignoramos, nos agrupamos entre iguales y “normales” y creamos un mundo normalizado en que el diferente debe adaptarse a nosotros, debe “normalizarse”, pero en el normalizar no hay inclusión.

Incluir es tu decisión, hablar inclusivamente tu forma de demostrarlo y actuar inclusivamente una forma de ser mejor persona.

YOincluYO, porque sumando “YOS” seremos “Nosotros”, muchos incluyendo

caracol

Anuncios

Publicado el 19/07/2014 en Poemas de un Caracol y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: