Cuando usted agrede a un discapacitado

                Hoy en Chile se ve en televisión una noticia “terrible”, una persona en el tren subterráneo al sentirse ofendido por una persona ciega lo agrede con consecuencias de pérdida de conocimiento a causa de la caída que le provocó el empujón que este ciudadano le dio. Es realmente algo inaceptable, como todo tipo de agresión, como todo tipo de acción violenta contra otra persona, muchos añaden gravedad a la condición de discapacidad del afectado, que sin lugar a dudas no le permitió defenderse de tal agresión, mi primera reflexión al ver esto apuntaba al tipo de sociedad que estamos construyendo, cada día más violenta y agresiva, pero veo que algunos comentan y hasta rasgan vestiduras en decir “que inconsciente” “pobre ciego”, “deberían meterlo preso”, ”que terrible a lo que hemos llegado”, si usted tiene la mentalidad del “probrecito” en realidad no entiende mucho de lo que pasa y se suma a una realidad que a diario empuja y golpea a las personas en condición de discapacidad.

¿Cómo es eso? se preguntará, pensará “este tipo me acusa de ser como ese personaje en el metro, yo nunca caería en agresión de un “minusválido” o “discapacitado” o “como se llame”.

Le quiero decir que las personas en condición de discapacidad o en diversidad funcional, como me gusta llamarnos, día a día somos agredidos por una sociedad hostil, que en forma constante y sistemática va generando ambientes y condiciones de vida complejas y difíciles de sobrellevar para nosotros.

Si se pregunta cómo, le voy a citar varios ejemplos en que usted agrede y si no se encuentra en ninguno, entonces no significa no lo haga, solo que el alcance de este texto no llego a su realidad:

  • Cuando estaciona su automóvil en la acera, las personas ciegas no tienen por qué suponer que usted no sabe que los vehículos no deben estar ahí.
  • Cuando no corta las ramas de los árboles, plantas, enredaderas que sobresalen desde su jardín a la acera, una persona ciega no debe suponer que debe agacharse para evitar dañarse por una planta que según usted se “ve” bien.
  • Cuando reclama que el bus se demora porque se está subiendo una persona con silla de ruedas y silba y mira de manera desagradable a la persona en silla de ruedas.
  • Cuando al ver subir a una persona con bastón o algún elemento de apoyo al bus o tren subterráneo usted mira para otro lado, se hace el dormido o mira fijamente su celular esperando que otro le pueda ayudar o cederle el asiento.
  • Cuando se asusta porque en su colegio entran “niñitos enfermos o diferentes” porque dicen que son agresivos o hipersexuados o cualquier otro mito que usted “ha escuchado” (escuchar no es lo mismo que saber).
  • Cuando cree que por dar dinero una vez al año hace mucho por la inclusión de las personas discapacitadas.
  • Cuando infantiliza a las personas con una condición y no les trata como personas sino que como niños, ¿entendió?
  • Cuando grita o sube la voz al hablar con una persona que tiene discapacidad, si es sordo no le escucha, si es ciego o usa silla de ruedas le aseguro que le escucha. NO LO OLVIDE!!
  • Cuando le habla a la persona que acompaña a una persona discapacitada pensando que esta persona entenderá más que la que es discapacitada.
  • Cuando cree que la forma de referirse a una persona es “cieguito”, “tontito”, “mongólico”, “invidente”, “enfermo mental”, “inválido”, “,minusválido”, etc.
  • Cuando prejuzga que una persona con “discapacidad” no podrá, no entenderá o que simplemente no será capaz.

Creo que muchas personas relacionadas al mundo de la discapacidad podrían agregar otras ono estar de acuerdo con algunas, pero en esencia el sentido de esto es que usted se dé cuenta de que muchas veces su actitud, su forma de referirse a la persona en condición de discapacidad puede ser desde ya una agresión y una actitud hostil.

        Cuando usted desvía la mirada al ver a una persona en un ambiente que le discapacita está agrediendo por omisión, pues se suma a un ambiente que no establece condiciones justas para todas las personas, hoy si bien existen barreras arquitectónicas las principales barreras son las actitudinales que son las que generan acciones y actitudes excluyentes y discriminadoras.

        Hoy la historia de Don Manuel estará en todos los canales de TV y radios, mañana ya será historia, muchos querrán aparecer con él, sacarse la foto incluso tal vez, pero sólo será por el día. Me pregunto qué hubiera pasado si Don Manuel se hubiera podido defender del empujón, la noticia sería “ciego se trenza a golpes en el tren subterráneo”, porque si usted no sabe también podemos defendernos, enojarnos, tener un mal día y mal humor. El tema de fondo aquí en definitiva es nuestra actitud ante el otro, la discapacidad si quieres verla, entonces vela, pero vela siempre donde vayas y no sigas agrediendo al que es diferente, tu actitud puede hacer la diferencia para construir una sociedad inclusiva.

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Leonardo Farfán

Publicado el 20/08/2015 en Poemas de un Caracol y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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