Y por qué no?

He querido escribir estas palabras intentando analizar el porqué la gente se maravilla con cosas simples, con gestos tan pequeños y cataloga al otro de especial, de bueno, de admirable. Cuando voy a las conferencias llevo libros, algunas personas no pueden pagar en ese momento y yo les digo que se lo lleven y luego me depositan, me quedan mirando con lo que supongo es cara de asombro y me preguntan; ¿en serio?, debo recalcar mi decisión de que si pueden llevárselo, vuelven a preguntar ¿por qué hago eso? A lo que yo respondo “¿Y por qué no?, que yo confíe en usted le enseña a usted que hay gente que aún confía”. No negaré que por lo general siempre existe un porcentaje de personas que no aparece y que en definitiva no lo paga, pero eso habla mal de su actitud más que de mí y de mi intención de confiar. Eso en definitiva podría llevarme a hacer el análisis de no volver a confiar, pero porque algunos se aprovechan y mienten, ¿debo desconfiar de todos?.

El problema es que decidimos vivir en un mundo que ha validado el egoísmo y el personalismo, en que ser amable, confiado y transparente no es compatible con el mundo competitivo que hemos construido, en que el ganar más y tener más cosas es el objetivo central, juzgamos una educación que enseña a competir por la mejor nota, pero en nuestro día a día validamos ese sentir de competencia constante. No confiamos, no creemos, no nos fijamos en lo que el otro puede necesitar y entonces como no actuar es un acto validado (porque no actuar es actuar) simplemente pasamos de largo, pero desconfiar y no confiar es lo mismo.

3D people racing in a blue track

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Aquí toma poder esa simple pregunta cuando pensamos y ¿por qué debería ayudarle?, ¿por qué debería decirle palabras de ánimo?, ¿por qué debería escucharle?…y ¿por qué no?, los que han avanzado a cuestionarse los porqué, son los que se han atrevido a dar, a acompañar, a apoyar, a estar para y con otros, son los que han descubierto la satisfacción de la alegría y la paz ajena. No me corresponde dar ejemplos míos porque sería entonces exponer y exponerme a que se pierda el sentido de este escrito.

Cuando sienta eso adentro que le dice “VE”, “DILE”,”DALE”…no pregunte ¿por qué?, sólo hágalo, no existen pequeños gestos, solo existen gestos sinceros y falsos, los sinceros son los en que el que los hace gana mucho más que el que lo recibe. Aprenda a ganar, a generar un círculo virtuoso en torno a gestos sinceros.

En este mundo ser de esas personas no te hace ángel, ni mejor, ni perfecto, solo te hace persona, algo que muchos han definido de manera diferente, pero esto que le llama la atención y le asombra, ¿no es acaso lo que deberíamos hacer todos? Imagine un mundo de personas llenas de gestos para con el otro, este escrito no le asombraría, no le haría pensar, no existiría.

solidaridad

Vivimos en una caverna en la que entran pequeños rayos de luz que creemos son la máxima expresión de luminosidad, pero no sabemos que hay un sol afuera, que es mil veces más cegador que ese pequeño hilo de luz que se cuela entre nuestra oscuridad.

Aprenda a preguntarse ¿y por qué no?

Publicado el 08/09/2016 en Poemas de un Caracol. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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