Y por qué no?

He querido escribir estas palabras intentando analizar el porqué la gente se maravilla con cosas simples, con gestos tan pequeños y cataloga al otro de especial, de bueno, de admirable. Cuando voy a las conferencias llevo libros, algunas personas no pueden pagar en ese momento y yo les digo que se lo lleven y luego me depositan, me quedan mirando con lo que supongo es cara de asombro y me preguntan; ¿en serio?, debo recalcar mi decisión de que si pueden llevárselo, vuelven a preguntar ¿por qué hago eso? A lo que yo respondo “¿Y por qué no?, que yo confíe en usted le enseña a usted que hay gente que aún confía”. No negaré que por lo general siempre existe un porcentaje de personas que no aparece y que en definitiva no lo paga, pero eso habla mal de su actitud más que de mí y de mi intención de confiar. Eso en definitiva podría llevarme a hacer el análisis de no volver a confiar, pero porque algunos se aprovechan y mienten, ¿debo desconfiar de todos?.

El problema es que decidimos vivir en un mundo que ha validado el egoísmo y el personalismo, en que ser amable, confiado y transparente no es compatible con el mundo competitivo que hemos construido, en que el ganar más y tener más cosas es el objetivo central, juzgamos una educación que enseña a competir por la mejor nota, pero en nuestro día a día validamos ese sentir de competencia constante. No confiamos, no creemos, no nos fijamos en lo que el otro puede necesitar y entonces como no actuar es un acto validado (porque no actuar es actuar) simplemente pasamos de largo, pero desconfiar y no confiar es lo mismo.

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Aquí toma poder esa simple pregunta cuando pensamos y ¿por qué debería ayudarle?, ¿por qué debería decirle palabras de ánimo?, ¿por qué debería escucharle?…y ¿por qué no?, los que han avanzado a cuestionarse los porqué, son los que se han atrevido a dar, a acompañar, a apoyar, a estar para y con otros, son los que han descubierto la satisfacción de la alegría y la paz ajena. No me corresponde dar ejemplos míos porque sería entonces exponer y exponerme a que se pierda el sentido de este escrito.

Cuando sienta eso adentro que le dice “VE”, “DILE”,”DALE”…no pregunte ¿por qué?, sólo hágalo, no existen pequeños gestos, solo existen gestos sinceros y falsos, los sinceros son los en que el que los hace gana mucho más que el que lo recibe. Aprenda a ganar, a generar un círculo virtuoso en torno a gestos sinceros.

En este mundo ser de esas personas no te hace ángel, ni mejor, ni perfecto, solo te hace persona, algo que muchos han definido de manera diferente, pero esto que le llama la atención y le asombra, ¿no es acaso lo que deberíamos hacer todos? Imagine un mundo de personas llenas de gestos para con el otro, este escrito no le asombraría, no le haría pensar, no existiría.

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Vivimos en una caverna en la que entran pequeños rayos de luz que creemos son la máxima expresión de luminosidad, pero no sabemos que hay un sol afuera, que es mil veces más cegador que ese pequeño hilo de luz que se cuela entre nuestra oscuridad.

Aprenda a preguntarse ¿y por qué no?

Aumenta riesgo de ser “normal”

Por lo que se ha podido comprobar, día a día aumenta significativamente el riesgo de ser normal, incluso las políticas públicas tanto a nivel de salud y educación han puesto sus esfuerzos en que la mayor parte de la población logre la tan anhelada normalidad. Si bien se comprende desde el punto de vista de que actualmente ser diverso es un problema en muchos de los casos, se ha perdido la visión del aporte de las personas que son diferentes, es por esto que el riesgo de ser normales es un tema que debe preocupar a la sociedad y permear a los estados en pos de buscar la forma de validar el derecho a ser diferentes y que cada persona tenga acceso desde su diferencia a sus derechos (salud, vivienda, trabajo, educación) y a sus deberes (impuestos, leyes, etc.).

               Pero, porqué es un riesgo el ser “normal”, sé que algunos ya cuestionarán el término al indicar de que nadie es normal, cosa con la que concuerdo plenamente, pero entonces, porqué siempre se busca y se compara en torno a parámetros de normalidad, está claro que no existe un “normal de libro”, existe una gran diversidad de normalidad, que se mueve entre lo que ya denominamos los parámetros de normalidad.

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               La gente normal obtiene resultados normales en sus escuelas, llega a estudiar carreras para desarrollar funciones normales en trabajos normales, consiguen vivir en casas y conforman familias normales, con días de vacaciones normales que les permiten olvidarse por un tiempo de esa vida normal que día a día viven. Es entonces cuando establecemos esta gran paradoja, la normalidad se convierte en una forma de ser invisible, una forma de vida que pasa y se pierde en el día a día, se ha comprobado empíricamente que a través de la historia las personas normales han tratado de destacarse, diferenciarse de la norma, así han sido proclives a seguir ciertos estilos de vestir, de música, de gustos en general, llegando a afectar su aspecto físico con peinados, tatuajes y piercings (en la actualidad). Es sin lugar a dudas este afán de las personas normales un deseo de encontrar una cura, que se ha comprobado no existe y se convierte en un pequeño maquillaje a una normalidad cansada de existir.

               El riesgo de que aumente la cantidad de gente normal está en que quedaríamos sin personas capaces de crear estas nuevas formas de pensar, de vivir y de existir, todo este grupo de personas que llamamos, extraños, extravagantes, locos, obsesivos y hasta autistas que han sido capaces por siglos de historia llegar a elaborar las teoría más intensas del pensamiento humano, las melodías más abrumadoramente únicas y los inventos que hasta el día de hoy han mejorado la calidad de vida de todas las personas (incluyendo a los normales), qué haríamos si este rasgo de diferencia, esta forma de pensar, sentir y expresar diferente se difuminara en un deseo de normalidad, que medicamento podría apagar la obsesión de un Mozart o el razonamiento científico de un Edison o un Tesla, que terapia conductista podría corregir la creatividad de un Dalí o el mundo intenso de un García Marques. Tantos nombres que sin llevar ese sesgo de normalidad, pudieron en su loca diversidad ser un aporte a una humanidad que necesita de esa “anormalidad”.

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               Este texto lo he escrito con el deseo de reivindicar mi derecho a cuestionar los textos que por lo general se titulan “las xxxxxxxxxxx aumentan el riesgo de tener autismo” y títulos similares, en que el ser como yo para los normales es un riesgo. Sin lugar a dudas ser como yo es difícil por como actúan los normales ante mi diferencia.

               Usted puede o no estar de acuerdo conmigo en este planteamiento, si defiende la normalidad seguro se sentirá agredido y es porque sin duda alguna aún no entiende lo importante de la diferencia, que se ha creado un mundo hostil ante el diferente y que ese es el principal problema de ser diferente, no es la diferencia en sí, sino que el cómo se trata esa diferencia por el resto de los “iguales”. Si hay un riesgo, es el riesgo de creer que somos mejores que el otro, porque ese otro es diferente.

Leonardo Farfán

Hogar soy yo, 4 años desde el comienzo

Hoy es un día de esos que llamaríamos significativos, porque es una de las pocas veces que creo haber tomado una decisión propia, sólo mía, pensando en mí, en lo que era lo mejor para mi vida para ser feliz y teniendo presente a las personas que amaba y me amaban de verdad.

Así fue que decidí tomar dos maletas y un diagnóstico y emprender viaje a donde consideré podría encontrar ayuda, apoyo y una forma de entenderme, esto implicaba enfrentarme a recuerdos y temores del pasado y asumir que no podía solo y que hasta ahora lo único mío era lo que estaba en esas dos maletas y en mi corazón.

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Así comenzó este camino, este viaje que hoy cumple 4 años, no deseo alargarme en comentarios románticos, sólo dar las gracias a quienes me han apoyado, a quienes han creído en lo que hago, en lo que hacemos, no hay duda de que jamás pensé estar aquí haciendo esto, nunca pensé que este mensaje que elaboramos, que creamos por convicción, podría hacerle sentido a tantas personas que en lo personal me permitió recorrer muchos lugares de Chile y de otros países.

Puedo asegurar que mi patrimonio en realidad no ha subido tal vez en estos 4 años, pues nunca fue el deseo tampoco venir en busca de riquezas, mas bien fue un viaje en busca de respuestas que se convirtieron en más preguntas, en un sueño, en una convicción, en un camino y una visión. Agradezco a las personas cercanas que llegaron y se han quedado, a los que pasaron, a los que no se quedaron incluso a los que han atacado, ofendido, burlado, cuestionado y puesto en duda a mi persona, pues la verdad también me han enseñado.

Hace poco mas de cuatro años supe porqué era como era y que en realidad yo como persona no existía, estoy tranquilo de haberme conocido y comenzado a construir al Leonardo que nunca antes pudo salir, agradezco a quienes me leen, a los que han querido tener mis libros , a los que me han recibido en sus hogares y me han confiado sus penas, secretos y sueños, no negaré que cada día tengo sensaciones y motivos para huir y renunciar, pero tengo sus palabras, sus miradas y me siento realmente responsable por ustedes y por mi de creer que este camino tiene sentido, pues el patrimonio que tengo son los corazones y miradas que han cambiado, las personas que se han dejado aprender y han comprendido esta visión de personas, a esos padres que saben que no están solos, a esos profesionales que han cambiado su forma de enfrentar a su “paciente”, mi patrimonio son ustedes.

Aún no tengo muchas cosas que las personas a mi edad tienen, casa, auto, ahorros, etc., pero he descubierto que mi hogar soy yo, que mientras este aquí he podido ser un agente de cambio en esta sociedad, sin creerme el que más sabe, al que deben seguir. Debo confesar lo difícil que es para mi recibir halagos y aplausos, pues hago lo que me toca.

Quisiera que al terminar mis días quienes me aman sientan paz sabiendo que nunca me alejé de mi hogar, jamás sufrí por hacer lo que hice, que he cometido miles de errores, pero también aciertos.

Agradezco este tiempo, pues para mi ha sido un tiempo regalado y en alguna medida he tenido chispazos de felicidad y con eso me basta, espero mi hijo un día comprenda el camino de su padre y el porqué lo hace, pues por él es por quien lo hago.

Gracias, sólo puedo dar las gracias.

Leonardo Farfán

ConTEAndo Cuentos…Cuentos para educar el inclusión

Hace algunos meses atrás me encontraba pensando en escribir un tercer libro orientado a terapeutas, profesores y profesionales de área de trabajo con personas en el Espectro Autista, en un momento me distraje arreglando un cuento que había escrito hace tres años aproximadamente “La rana que no saltaba”, esta historia la utilizo en forma constante para poder hablar de la exclusión, del cómo excluimos y también de que la diversidad nos potencia, entonces me di cuenta de que existía muy poco material escrito como cuento para poder educar, enseñar y ayudar a comprender el valor de la diferencia y así mismo utilizar el cuento como modo de intervención y explicación de ciertas situaciones a las personas en el Espectro Autista y a sus familias.

Así retome el cuento de “Bishop en el planeta de los robots” que ya tenía dos años también y comencé a crear, así fueron naciendo estas historias que se unieron para crear el libro “COnTEAndo Cuentos”.

portada ConTEAndo Cuentos

 

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La Rana que no Saltaba, nos cuenta la historia de una rana que aún sin poder saltar pudo ayudar a su colonia y demostrar que aún siendo diferente a las otras ranas su diversidad era un aporte a su sociedad de ranas.

portada El planeta de los robots

Bishop en el planeta de los robots, un relato que nos muestra el amor de madre, la resiliencia por querer creer que es posible avanzar y rescatar a un hijo de ese mundo lejano y distante.

portada Matías El Caracol

Matías el caracol, un caracol como todos los caracoles, pero que en medio de los demás insectos pareciera no encajar hasta que descubren que el también tiene un rastro brillante que les puede ayudar.

portada Tijeras

Tijeras, especialmente dedicado a las personas en el Espectro Autista, acá una estrategia que se crea un peluquero para jugar al corte de pelo, que sabemos es un tema especial cuando hablamos de Autismo.

 

 

la tortuga que quería volar

 

La Tortuga que quería volar, nos enseña que uno no debe renunciar a sus sueños, aunque parezcan imposibles, no debemos dejar de creer que se puede.

portada el Canto del canario

El canto del canario, un niño nos enseña a escuchar de manera diferente, a sentir de manera diferente.

 

Debo agradecer a los ilustradores, Fátima Collado, Sara Mendez, Diana Cadore y Alberto Olguin, personas relacionada al Espectro Autista.

Este libro es una invitación a reinventar la fantasía, a que en la fantasía de los cuentos los diferentes también tenemos derecho a seguir siéndolo, que la verdadera magia esta en amarnos, respetarnos e incluirnos en esa diversidad de ser todos iguales en ser diferentes.

Si usted es de Chile y desea comprar el libro, escriba a leocaracol2012@gmail.com, el valor del libro es de $15.000, son 115 páginas ilutradas a todo color.

Si usted es de fuera de Chile el valor es $30 USD (incluye envío) y lo puede adquirir via paypal en el siguiente link “Comprar libro de cuentos” o bien escribiendo a leocaracol2012@gmail.com y acordando un giro internacional via western union.

Esperando que este trabajo sea un aporte más a la inclusión y comprensión de la diversidad, del valor del otro y su derecho de ser otro es que me despido

 

Leonardo Farfán

Navidades, angustias y Espectro Autista

Deseo escribir este texto, no pretendo alargarme demasiado pues creo que este es un sentimiento común en personas dentro del Espectro Autista y fuera de él, la diferencia en esencia está en la intensidad, en ese “no importa” del que siempre hablo en mis charlas, se que es normal asociar este sentimiento casi de “anti-navidad” al estilo del Grinch del Dr.Seus, pero hoy quiero explicárselos desde mi simple mirada.

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Cuando uno piensa en fiestas sociales como las que se aproximan, se imagina las comidas, las bebidas, los villancicos, las películas, los invitados, los amigos, la familia, el entregar y peor aun recibir obsequios y nada de eso debería ser complejo, pero cuando estás en el espectro autista cada uno de esos detalles importa, suma además que cuando eres niño está la ansiedad que del regalo que uno desea, eso sumado causa un torbellino de emociones que crea un sentimiento indescriptible que por lo general crea una respuesta de evasión y escape, no menciono las luces porque eso creo que desde mi punto de vista es lo más agradable (solía mirar horas la secuencia de luces de mi árbol de navidad, lo hice por años o parece que aún lo hago), es entonces cuando usted debe comprender que todas las cosas que rodean estas festividades son mucho mas que las multitudes en las tiendas y los sonidos ambientales, hay muchos elementos que usted no ve y que provocan reacciones, sentimientos, conductas y comportamientos diferentes, algo disruptivos a veces, pero que son la respuesta a estos estímulos y futuras situaciones inciertas aunque se vivan todos los años.

Entonces qué podríamos hacer, yo en realidad no creo que el propósito de comunicar esto sea que usted diga “a mi hijo le pasa”, el  sentido de desarrollar estos textos desde la experiencia es dar luces de cosas que se puedan comunicar:

Anticipar es la clave: Se que esto no es novedad, pero el tema es qué anticipar:

  • Puede explicar quienes estarán en la cena, los que hablan fuerte, los que le agradan y los que no, posibles temas de conversación en los que él o ella podría participar.
  • Puede explicar como se entregarán los obsequios, incluso ensayarlo con las demostraciones de afecto adecuadas, cómo reaccionar ante un obsequio para no parecer mal educado (aunque sólo nos importe el regalo central).
  • Ver los adornos, hacerlo participar de la ornamentación, conversar de las canciones que se tocan, un tip que puede funcionar es que canciones que causan angustia desaparecen si el niño o niña las canta en lugar de sólo escucharlas (a mi me funciona con Feliz Navidad de Jose Feliciano)
  • Entregar información de lo que se comerá y de los posibles ritos familiares, explicar lo importante que pueden ser para algunos miembros de la familia respetarlos.
  • Si ya es grande y no cree en el fondo de la fiesta, intentar entregarle el sentido de compartir y de darse obsequios como muestra de afecto.
  • Hablar de posibles visitas o si salen a visitar, ojalá explicar con quienes y dónde se irá, negociar tiempos compartidos y tiempos de libertad con su medio de distracción (tablet, celular, etc.)
  • Un tema importante es que la familia no puede ceder y adaptarse a todos los requerimientos de la persona en el Espectro Autista, siempre es bueno tratar de conversar y explicar de manera lógica cada uno de los elementos integrando la emocionalidad que involucran (pues en este caso, esta celebración encierra mitos, tradiciones y emociones).

 

Tal vez estos son sólo algunos consejos y puede que a usted se le ocurran otros, la idea de este texto es que usted pueda comprender y leer lo que a su hijo o hija puede afectarle, porque pueden haber asociados experiencias personales que están relacionadas con estas fechas.

Deseándoles un hermoso tiempo en familia, se despide

Leonardo Caracol Farfán

 

Contradicciones Educativas versus la Educación Inclusiva (una cuestión de amor)

Vengo llegando de compartir con amigos de Perú, conociendo de su realidad en torno a la Diversidad en el Espectro Autista (DEA) y a la Diversidad Funcional en general, veo que aunque existen “leyes especiales”, estas no pasan de ser un simple saludo de intenciones que no han tenido un efecto real ni concreto en la vida de las personas diversas, una triste realidad que se repite en todos los países que he podido conocer directa o indirectamente respecto a lo inútil que se han vuelto las leyes y convenciones firmadas por los estados que “protegen los derechos de las personas discapacitadas” pues sólo quedan en la firma, en la fotografía y después viene un gran silencio, sin presupuesto, sin orgánica y sin preparación para que la sociedad este educada en estos derechos. Día a día voy descubriendo que los grandes avances que se han logrado han sido lejos de estos marcos legales y estatales, más bien han sido producto de personas, de seres humanos que han aprendido, valorado y creído en la inclusión de las personas en diversidad funcional, lamentablemente estos casos son los menores y siempre han dependido de una palabra y una actitud esencial “la voluntad”.

¿La Educación un elemento para incluir o para excluir?

Pensando en este análisis de “la voluntad”, es que llegué a imaginar una educación con voluntad de incluir y comencé a imaginar esa idea, pero de pronto me encontré con una realidad que es inherente a la misma idea de educar o enseñar bajo la realidad que vivimos. En los siglos de la historia humana se ha demostrado que siempre han existido grupos que se han adueñado del conocimiento, ya sea del conocimiento de las materias de la ciencia y la lengua como así mismo de las religiosas, está claro que en tiempos pretéritos y no muy lejanos tampoco, el acceso a aprender a leer y escribir no era para todos, la historia cuenta como la ignorancia fue un aliado de muchos que ostentaron poder material o espiritual sobre personas que no tenían herramientas para emitir un juicio adecuado por su limitado acceso a las cosas escritas. En ese entonces la educación no era un derecho sino que un privilegio y un privilegio de pocos.

Actualmente vivimos en una sociedad de derechos, en que la educación después del esfuerzo y trabajo de muchas personas que creían en lo importante del proceso educativo para cada ser humano se convirtió en un derecho innegable. Las sociedades en el lado occidental del hemisferio principalmente han desarrollado programas de educación para todos (algunos más avanzados que otros), pero lamentablemente se han ido creando brechas educativas ya que se ha dado espacios a que la educación, aunque accesible para todos, no sea la misma de acuerdo al matiz bajo el cual se levanta y aunque algunos piensen que estoy haciendo una referencia con un interés político, es claro que existen tipos y tipos de educación, los estados han abierto la puerta a proyectos educativos levantados por particulares (iglesias, corporaciones, fundaciones y hasta personas naturales en algunos países) que en algunos casos han colaborado en cobertura para algunas partes de la población, pero en otros casos han visto la forma en que la educación se transforma en un elemento diferenciador, al que algunos tendrán acceso de acuerdo a sus posibles potenciales intelectuales y/o económicos.

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El derecho a la educación se ha vuelto un valor que no se cuestiona, nadie podría negar la educación a un niño o niña, pero como todo sistema va creando sus propios vicios, siempre existe la naturaleza humana de poder imprimir una diferencia, algo más, algo que me sirva como un diferencial ante los demás y así día a día van naciendo diferentes programas educativos que intentan invitar a los padres a creer que bajo este proceso se lograrán mejores y mayores resultados académicos, pues el objetivo final de la educación sin notarlo lo hemos convertido en tener al mejor estudiante, al mejor egresado que tenga éxito en el mundo “profesional-laboral”, es decir se han ido creando tipos de educación que en la medida que tienes la capacidad de acceder a ellas tendrás mayores y mejores posibilidades de “éxito”,  es cuando entonces empiezas a darte cuenta de que si bien hay educación para todos, no es la misma educación, pues los matices vienen dados por tu capacidad de poder pagarla o ser un potencial alumno exitoso, que a la larga será un beneficio para la institución que te educa. Entonces la mirada de la educación actual es en esencia un elemento de diferenciación, una forma de prepararte mejor que otros, una forma de volverte “exclusivo”. Los grandes movimientos sociales en torno a la educación ya no buscan prácticamente el acceso a la educación sino que más bien buscan que la educación sea de la misma calidad para todos y que no sea un tema de élites sociales las que puedan tener mejor educación, pues nos mantendríamos en el mismo mundo antiguo de los que saben leer y los analfabetos. Así sin darnos cuenta caemos en el juego de ver los procesos educativos como una carrera, una lucha, una competencia basada en resultados académicos y así la educación se vuelve un elemento más y más excluyente.

Los que siguen sin derecho a educarse

He hecho esta introducción de los sistemas de educación excluyentes afirmando que “el derecho a la educación se ha vuelto un valor que no se cuestiona”, pero fue una mentira intencional y voluntaria, pues así puedo hacer más visible el hecho de que aún existen personas que no tienen ese derecho, que aunque las luchas en el plano educativo han derivado a una cuestión de igualdad y calidad, en nuestros países existen niños, niñas, jóvenes y adultos que no tienen acceso a un aula, a profesores, a recreos ni a una escuela. Ante tu posible asombro te puedo informar que los niños que denominan injustamente con “NEE” viven a diario la vulneración de su derecho a educarse, pues esta educación excluyente y exclusiva no los ve como materia prima aceptable para el tipo de “egresado” que se desea, ya que las posibilidades de éxito son bajas en su sesgado juicio y es así que tenemos a niños que se vuelven la escoria del sistema escolar, que en muchos casos “mendigan” un cupo en una escuela o la misma escuela les hace sentir a los padres que se les hace un “favor” al recibir e invertir tiempo en educar a su hijo o hija. La educación que actualmente generamos los ha dejado fuera y es entonces cuando debo hacer la pregunta que muchos ya antes se han hecho ¿porqué educamos? Sin lugar a dudas existirá más de una respuesta a esta pregunta, con matices académicos y éticos diferentes, pero bajo mi punto de vista creo que las respuestas acertadas siempre serán aquellas en que el elemento afectivo cumpla y cubra gran parte de nuestra definición del porqué educamos.
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Educar un acto de amor, incluir una consecuencia de amar

Cuando conversamos de procesos educativos integrales, por lo general hablamos de estrategias educativas, materiales didácticos, currículos especiales, planificaciones y de una serie de elementos estructurales de estos, pero tarde o temprano nos vamos dando cuenta que los resultados están íntimamente relacionados con el matiz emotivo bajo el cual se ordenan y entregan estos elementos a los alumnos, cuando se entiende la educación como un acto de amor es que vemos que la estrategia educativa, que el currículo y los otros elementos empiezan a tener sentido y un resultado, pues observamos bajo el compromiso emocional con lo que enseñamos y con quienes educamos, visualizando personas que requieren de sus maestros no sólo conocimientos sino que también afecto. Hay algunos que usan el juego de palabras de que la Educación EFECTIVA es la Educación AFECTIVA o que la la Educación AFECTIVA es la Educación EFECTIVA para poder desarrollar los conceptos ligados a la Educación Afectiva. A modo personal es extraño tener que hablar de esto, pues en esencia educar bajo mi perspectiva debe tener como base el amor, es como tener que enseñarle a una madre que ame a su hijo, eso en la gran mayoría de los casos es algo inherente, así de ligados la educación y el amor deben forjar proyectos educativos, pues si existiese real conciencia de este tipo de educación la inclusión de todos los niños sería un tema irrelevante, pues la visión de personas antes que la de “ranking de estudiantes” daría por sentado el acceso de cualquier niño o niña más allá de su condición. Bajo este análisis es que claramente estamos ante sistemas educativos huecos, sin alma y sin corazón, que no aman educar sino que han caído en los egos de ser los mejores colegios, dar la mejor educación o directamente en enriquecerse a costa de vender la ilusión del futuro de un hijo o hija a sus padres.

Cuando un colegio tiene “voluntad” logra éxito en procesos de inclusión, esta afirmación es la que muchos hemos repetido por mucho tiempo cuando vemos procesos de inclusión con buenos resultados para personas en el Espectro Autista, pero tal vez la afirmación correcta es que cuando un colegio logra entender el valor de amar y educar cualquier proyecto educativo inclusivo que implemente seguramente tendrá el éxito buscado (sean estos de carácter cognitivo o de formación personal), es decir que la “voluntad” es sólo una forma de darse cuenta cuando un colegio ama a cada niño que cruza el dintel de sus puertas, entendiendo y aceptando el desafío que cada persona implica, pues todos somos diferentes, todos tenemos necesidades educativas diversas, pero el ver a la persona, su individualidad, su singularidad nos dará pautas para elegir las estrategias educativas necesarias para lograr los objetivos planteados.

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No existen estadísticas para referirnos al efecto del amor en la educación, no hay estudios que puedan medir el amor de una escuela versus el resultado en el tiempo de sus alumnos, pero existen muchas vivencias, realidades, historias que son testigos y documentos vivientes del “efecto del afecto” en la educación de un niño o niña, sea cual sea su condición.

La base de la Educación Inclusiva es re-entrenar el proceso de amor al interior del proceso educativo, pues bajo esta perspectiva el negar el derecho a educarse a una niña o a un niño por tener Autismo deja en evidencia un acto de injusticia, de exclusión, pero en esencia de desamor por el otro.

La educación debe estar basada en el amor, pues cualquier otro elemento de base no puede ser llamada educación, puede llamarse entrenamiento, preparación para la vida adulta, condicionamiento, etc., pero bajo ninguna perspectiva puede llamarse educación.

La educación en esencia es inclusiva, la educación en esencia nace del afecto, de entregar al otro para prepararle para enfrentar la vida con conocimientos y valores, pero con la sustancia del porqué educamos…por amor.

Leonardo Farfán

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